Imagen de Alcalá

Imagen de Alcalá

Imagen de Alcalá

 
 
 
 

 

Pregón de San Jorge 2009:

XXIII PREGÓN DE SAN JORGE

Ilmo. Sr. Alcalde, Tenientes de Alcalde, Señoras y Señores Concejales, Autoridades Civiles, Eclesiástica y Militar, Hermana Mayor y Hermanas del Beaterio, Pregoneras y Pregoneros, representantes de Hermandades, Asociaciones, Peñas y Cofradías, querida familia, amigas, amigos y queridos paisanos. Buenas noches.
Permitidme en primer lugar una licencia fuera de protocolo y exclamar sin falsa modestia: ¡Pero San Jorge! ¿Que he hecho yo para merecer esto?
Como algunos sabéis, nací en Alcalá hace bastantes años y soy hijo de panadero y de ama de casa, (un eufemismo que quiere decir mujer con muchos oficios), nieto de agricultores, ganaderos y de molineros de Patriste.
Mis apellidos son Acedo y Alberto, Puerto y García, Marchante y Racero, Rodríguez y otros que no cito por lejanos, por lo que me consta, que estoy emparentado con la mitad de este pueblo.
Mis hijos son además Moscoso y Domínguez, y algunos más por parte de su madre, así que tienen familia, en la otra mitad.
Y claro, que he pensado yo.., y seguro que es por eso, que la Comisión de Fiestas, junto con el Alcalde, antes de proponer al pregonero, habrán dicho: Pues que sea Tomás, .....que es familia de todo el pueblo.
Desde que me lo dijeron, y yo que duermo a pierna suelta, he pasado varios días, en el más absoluto insomnio, al enfrentarme a la tesitura de este pregón.
Cuando acaben las fiestas, antes no, pediré daños y perjuicios, a mi estimado Alcalde y a esta Corporación y si no me hicieran mucho caso, como me temo, pediré a San Jorge, que me ayude a pagar los tranquilizantes.
Bromas aparte, quiero expresar a esta Corporación y de todo corazón, mi sincero agradecimiento, por proponerme como pregonero de estas Fiestas de San Jorge.
Es un orgullo pregonarlas, porque no son muchas las veces que se presentan y en bandeja de plata, la oportunidad de manifestar públicamente lo que uno siente por su pueblo y de elogiar sus excelencias.
Mi gratitud para todos cuantos colaboráis, en esta tan importante fiesta, poniendo vuestro esfuerzo y la mejor voluntad en su celebración.
También a Isabel, a Laura y Diego, que me han dado buenos consejos para preparar este pregón; a mi padre y a mi madre, a Dorita; a Rafael y Paquita, que desde la distancia los siento aquí a mi lado, a Pepe y a Concha, y a mi familia entera de sangre y política.
A mis amigas y amigos, a Maribel y a Gema, a nuestro párroco, y a todos los que hicieron posible que hoy, esté yo aquí, pregonando la fiesta. También a todos los alcalaínos. Entre todos me hacéis ser como soy.
Quiero recordar, a amigos comunes, a los que cada año encontrábamos en esta plaza y que ya no están con nosotros: a Alfonso, a “Tato”, a Curro “el Andarín”, a Jorge y Andrés.
También a Pepa Romero y Francisca Rengel, personas muy ligadas a mi niñez en La Veredilla, de las que guardo recuerdos simpáticos y cariñosos.
Que la tierra os sea leve.
A ti, María de los Santos, te agradezco las elogiosas palabras de presentación. Los ditirambos los achaco a la amistad que me une contigo y con Manolo tu marido. Alguna influencia tendrá también, que estemos emparentados por una tía común: Antonia Costilla, esposa de Juan Acedo.
Os aprecio a los dos y os valoro como amigos, comerciantes y empresarios comprometidos con el entorno que os rodea.
Alcalá, la provincia de Cádiz y Andalucía, necesita personas como vosotros, empresarios con iniciativa, valientes en la asunción de riesgos, creadores de riqueza y empleo y comprometidos socialmente con la comunidad a la que pertenecen.
Tomo la alternativa que me ofreces, y comienzo este pregón, que espero no se aleje, del alto nivel de los anteriores y poder estar como decía Antonio Machado, a la altura de las circunstancias.
La suerte está echada, dijo Julio Cesar al pasar el Rubicón. Alea jacta est.
Primer Acto. Alcalá y San Jorge. Leyenda, raigambre y solera
Queridos alcalaínos y alcalaínas, amigas y amigos, el pregón tiene raíces antiguas, ligadas a la organización política municipal. En las reuniones de Cabildo, se acordaba lo que debían conocer los habitantes de una villa y entonces entraba en acción el pregonero, que transmitía los acuerdos generales y de carácter urgente, relacionados con la comunidad.
Normalmente se iniciaba con un: “Se hace saber que de parte del señor alcalde.......”
Era aquél, un mundo, en el que primaba la oralidad y la escucha, por la carencia de una cultura básica.
También el pregón es una práctica, que a voz en grito se hace para promover la venta de productos.
La gente de mi generación y anteriores, recordará en Alcalá a Juan Panera, pregonando los molletes a primera hora de la mañana, “calentitos, los llevo calentitos”, a Joaquín con el carrito de los helados, en las tardes calurosas de verano, y como no, a nuestro inefable Juan el Latero con su peculiar y particular pregón.
En algunos países latinoamericanos, el pregón se ha dotado de una estructura musical, acompañado de ritmos caribeños.
Creo que casi todos recordaréis, con algún que otro suspiro motivado por dulces recuerdos, el pregón que alcanzó fama mundial y que tantas parejas han compartido, llamado “el Manisero”, que cantaba Antonio Machín y Celia Cruz. No quiero ser irreverente y la música la podéis poner mentalmente:
“Maní, si te quieres con el pico divertir, cómete un cucuruchito de maní. Cerca de ti que rico está, ya no se puede pedir más.....
Actualmente el pregón se utiliza como discurso, para anunciar la celebración de una festividad, y en la que se invita a participar en ella. Se reviste de un aire chispeante y jacarandoso.
Rafael Alberti pregona en una de sus poesías:
¡Vendo nubes de colores:
las redondas, coloradas,
para endulzar los calores!

¡Vendo los cirros morados
y rosas, las alboradas,
los crepúsculos dorados!

¡El amarillo lucero,
cogido a la verde rama
del celeste duraznero!

¡Vendo la nieve, la llama
y el canto del pregonero!

Este Pregón de San Jorge es el número 23. Celebro la coincidencia, por ser el mismo día de nuestra celebración, y que conmemora la toma definitiva de Alcalá por las tropas cristianas, el año del Señor de 1264.
La vida y leyenda de San Jorge, ha sido detallada por historiadores, y por las magníficas pregoneras y pregoneros que me han precedido, especialmente de donde viene su fama de mártir y santo, pero permitidme que haga una breve reseña.
Las historias sobre el Santo Patrón, que han llegado hasta nuestros días, están basadas en leyendas y tradiciones que han pasado de boca en boca a lo largo de los siglos.
Una versión antigua de la pasión de nuestro santo y mártir, es la de Pasícrates, que incluye un dato de suma importancia: el martirio de San Jorge tuvo lugar, el octavo día antes de las calendas de mayo a la hora sexta; es decir el 23 de Abril al mediodía.
San Jorge habría nacido en la ciudad turca de Capadocia e instruido en la piedad cristiana por su madre. Por su origen noble, fue nombrado tribuno militar, entrando al servicio del emperador Diocleciano. En el año 303 Diocleciano, emitió un edicto autorizando la persecución de los cristianos por todo el Imperio. San Jorge recibiendo órdenes de participar en la persecución, se negó a ello y decidió enfrentarse al propio emperador.
Las fuentes del santoral recogen los terribles martirios a los que San Jorge fue sometido por defender su fe, siendo finalmente decapitado.
La leyenda de San Jorge más popular, es la del dragón, que lo convierte en un caballero, vencedor de la tiranía.
La misma nos presenta a nuestro Santo, como un caballero que lucha contra el dragón, y lo vence atravesándolo con su lanza. Una tradición posterior, nos cuenta que de la sangre derramada surgió un rosal de flores rojas.
Este episodio difundido en Occidente a raíz de las cruzadas del siglo XI, combina la descripción del martirio del Santo y el mito pagano de la victoria sobre el dragón, cristianizado a su vez por las fuentes medievales.
Simbólicamente el dragón representa en la mitología oriental y sumeria, el gran adversario. La idea del enemigo primordial, y de la lucha heroica desplegada contra él, es por extensión la representación del enemigo de Cristo y de su pueblo.
En España se enlaza con la reconquista cristiana del territorio peninsular y con el milagro de la Batalla de Alcoraz, que tuvo lugar en el año 1096, entre las tropas cristianas del Reino de Aragón y las musulmanas de la ciudad de Zaragoza.
La tradición de San Jorge como patrón de Alcalá y entre otras versiones, también se vincula con la alianza que mantenía el rey Alfonso X El Sabio, con la Corona de Aragón y Cataluña, por lo que junto a las tropas castellanas, un contingente de caballeros catalano aragoneses tomaron parte en la conquista de la villa. Dichos caballeros vendrían bajo el estandarte de la Orden Militar de San Jorge, al que se encomendaban en la lucha contra sus enemigos.
Ocho siglos después y como los cantes de ida y vuelta, muchos alcalaínos le devolvimos la visita, emigrando a Barcelona.
Es San Jorge además de Alcalá, patrón de Cataluña y Aragón, de Georgia y Grecia, de Inglaterra y Lituania, de Polonia y Portugal, y de Rusia y Serbia.
Su festividad coincide con el Día del Libro, que conmemora el fallecimiento de tres grandes escritores: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. También se ha convertido en la fiesta de los enamorados. El hombre regala a su amada una rosa roja y la mujer como contrapartida, regala un libro a su enamorado.
Este aspecto, resulta particularmente sugestivo por su simbología: El libro, por su directa relación con la cultura y el conocimiento, en contraposición a la ignorancia y al oscurantismo. La rosa, también asociada a la Virgen María; como representación del amor en todas sus expresiones y como principio de fraternidad entre iguales.
Pues bien Santo Patrón, en esta tu casa, y con todo mi respeto, permíteme la confianza de tutearte y llamarte amigo San Jorge, ó “San Jorgue” que decimos en Alcalá. Fui educado por mis padres en la religión cristiana, así que me conoces y me has visto por aquí, desde que yo era un recién nacido.
Como sabes, Alcalá le parece a sus hijos, salvo raras excepciones, el mejor pueblo del mundo y no será porque la gente de aquí no sea viajera. Así que cuando sales por esos mundos, cercanos ó lejanos, te encuentras alcalaínos hasta debajo de las piedras.
Tenemos la gente de Alcalá, un cariño y una atracción especial por nuestro pueblo y un cierto orgullo de pertenecer a él. También por ser paisanos, de personajes históricos y actuales, que han representado y representan tanto, en la vida de nuestro país y de Andalucía.
Como dicen los flamencos, este pueblo tiene, mucho duende.
Es Alcalá de los Gazules, un municipio con título de ciudad que tiene un bello y eufónico nombre, de origen bereber.
Romana, árabe y cristiana, ha sido piropeada y cantada por cronistas, juglares y poetas de los que he recopilado algunas citas:
“Alcalá de los Gazules, la del precioso nombre, alta maravilla torreada” que la describe Rafael Alberti, poeta enamorado de nuestro pueblo.
“Yo que soy andaluz y requeteandaluz, suspiro por Málaga, por Córdoba, por Sanlucar la Mayor, por Algeciras, por Cádiz auténtico y entonado, por Alcalá de los Gazules, por lo que es íntimamente andaluz” que expresa Federico García Lorca.
“Alcalá de los Gazules el nombre de pueblo, más bonito de España” que dijo Antonio Gala.
“Alcalá de los Deslumbres, que deslumbra los ojos, por su claror serrano y campero” como la canta Pedro Payan Sotomayor
También yo, quiero definirla como Alcalá de la Libertad y Alcalá de la Constitución.
Alcalá, es un pueblo milenario, emplazado desde sus orígenes, en el cerro de La Coracha. Su particular fisonomía, típicamente andaluza y mediterránea, la conforma una arquitectura de casitas blancas escalonadas, sobre calles estrechas y empinadas.
Se asemeja, a una bella cariátide, columna griega en forma de figura femenina, que coronada por el Castillo y por la Torre de San Jorge, soporta el cielo junto al Picacho.
Cimentada firmemente en tierra, y mirando hacia el norte, aguarda serenamente y con los brazos abiertos, a sus hijos ausentes y repartidos por toda la geografía.
Hacia el Sur y desde la Plaza Alta, sus casas resplandecientes, descienden como cabellos, formando rizos entre sus bellas e intrincadas calles, que esparcidas en barriadas, van desde la carretera de Los Pozos hasta Blancazul, pasando por San Antonio. Extensiones ondulantes recorren la Alameda hacia la calle de los Pozos, La Salada y la Veredilla, y por Real y Río Verde, hasta el Paseo La Playa, Santo Domingo y la barriada del Lario.
Sus brazos, lo conforman dos bellos lugares, hacia el Levante, y acariciando la belleza de nuestro Parque Natural, Patriste y la ruta de los molinos, y hacia Poniente, el camino que nos lleva hasta el Santuario, de la Virgen de los Santos.
A sus pies, se asienta la barriada del Prado, por donde discurre en arco, y buscando las tierras bajas, el río Barbate, que hacia el Picacho, conforma una cinta verde que se pierde en la lejanía del Parque Natural, de tonalidades verdes y azuladas.
Son la gente de Alcalá, descendientes y herederos de generaciones de mujeres y hombres luchadores, austeros y alegres, de una sabiduría honda y reflexiva, poso de la memoria histórica y colectiva de sus pobladores, destilada de las dificultades vividas a lo largo de muchos años, y por el tránsito de tantos pueblos invasores, que hicieron de Alcalá una zona fronteriza, en permanente conflicto.
Siempre me ha resultado curioso, el espíritu de nuestros padres y madres. Conozco muchos casos en Alcalá, de gente con una cultura básica y hasta diría casi analfabetos, que han inculcado a sus hijos el amor al estudio y la preparación, para el día de mañana.
La expresión “Niño estudia, para que no seas un melón de invierno ó un mochuelo de majano” dice mucho de una sabiduría profunda de muchos de sus habitantes.
Somos hijos y nietos, de comerciantes y molineros, panaderos y furtivos, médicos y carboneros, profesores y campesinos, arrieros y propietarios, contrabandistas y camineros, corcheros y mayorales, gañanes y funcionarios, zapateros y artesanos, recoveros y braceros, albañiles y ganaderos....
También, porqué no, descendientes de nobles cristianos y de reyes de taifas, de donde nos puede venir, cierta vena aristocrática.
Haced la prueba contando el número de vuestros ascendientes hasta llegar a la Edad Media y comprobaréis que todos estamos emparentados.
Nuestra cultura, está fuertemente unida a la agricultura, a la ganadería y a una relación muy estrecha, con el Parque Natural de Los Alcornocales, en la explotación de sus recursos naturales.
La ganadería gira mayoritariamente en torno al mundo del toro y del caballo, animales mitológicos de la cultura ibera y griega el uno, y de celtas y árabes el otro.
También la gallina, la cabra y el cerdo, animales más humildes, representan en la cultura alcalaína, alimentos básicos y motivo de celebración cotidiana.
Conforman sus habitantes una sociedad mestiza y meridional, con vecinos ocurrentes, socarrones, amables y hospitalarios, de una alegría espontánea y amigos del vino, de la juerga y del cachondeo.
Sin buscar coincidencias que dejo a vuestra imaginación, cito al cronista Ibn Sa´id, que de visita a unas galas ó fiestas, en el Alcalá musulmán de la Edad Media y nombrándolo como Alcalá Jawlan escribe:
.....la cual es una fortaleza inexpugnable, como mesa aislada, que cuenta con viñedos, huertas y un pequeño río. Sus gentes poseen hombría, vehemencia y una pillería singular, y su entretenimiento preferido es, en casi todas las épocas del año, la práctica con las lanzas y con las espadas en los aledaños de la villa.
Recordando el cuadro de D. Francisco de Goya, seguro que por nuestros campos, y en aquella época, cabalgaba el noble Gazul, citando a los toros en la dehesa.
Las alcalaínas y alcalaínos de nacimiento y de adopción, que de estos últimos tenemos bastantes, formamos una comunidad culta, sólida y madura en sus comportamientos, amante de sus tradiciones, y de hábitos democráticos y tolerantes, que hemos ido asumiendo todos, a lo largo de estos últimos años.
También los hombres hemos aprendido, y seguimos aprendiendo, a valorar a la mujer como a una igual y a tratarlas de tú a tú, compartiéndolo todo.
Ahora, que se prepara la celebración del 200 aniversario de La Pepa, quiero recordar la visita de dos días que hizo a Alcalá y en el año 1820, el político liberal gaditano D. Antonio Alcalá Galiano, para entrevistarse con el Coronel Quiroga y preparar el pronunciamiento liberal, contra el régimen absolutista de Fernando VII. Pronunciamiento que restauró la Constitución de 1.812.
Celebremos con alegría dicho aniversario, con la promesa de lealtad a la que hoy tenemos y la de inculcar a nuestros jóvenes, valores constitucionales.
La actual sociedad alcalaína y en su mayoría, la conforman políticos jóvenes y maduros, con un elevado sentido de la gestión pública y del bien común; grandes y pequeños empresarios, comerciantes y autónomos, innovadores y con responsabilidad social; entidades religiosas con un claro compromiso con nuestros mayores y con la educación de nuestros niños y jóvenes; artesanos que evolucionan y actualizan oficios casi perdidos; artistas consagrados y noveles de la escultura, del pincel y de la pluma, con un reconocimiento a sus obras de arte; cronistas e historiadores que buscan y descubren, nuevos datos sobre nuestro pasado ó la historia más reciente de nuestro pueblo; trabajadores y empleados públicos y privados eficientes, con un alto nivel de formación; profesionales del magisterio que tratan de inculcar responsabilidad, amor al esfuerzo y valores de convivencia y conocimiento, a niños y jóvenes; profesoras de adultos que trabajan para recuperar nuestras tradiciones culturales y culinarias más populares, el patrimonio etnográfico y que enseñan a sus alumnas y alumnos a reforzar su autoestima; agentes de la seguridad que ejercen su labor y mantienen el difícil equilibrio, entre la libertad individual y la colectiva; conservadores, estudiosos y gestores de nuestro Parque Natural, que conciencian sobre su riqueza excepcional y la necesidad de articular, una explotación sostenible; ciudadanos comprometidos, que pertenecen a asociaciones sin ánimo de lucro, y que dedican su esfuerzo y su tiempo libre en beneficio de la comunidad alcalaína: en organizaciones políticas y sindicales, en asociaciones de madres y padres de alumnos, en asociaciones de ayuda a la dependencia y a la exclusión social, en asociaciones deportivas que forman y educan a la juventud en el deporte y en la vida sana, y en asociaciones culturales, peñas, hermandades y cofradías que galvanizan y estimulan lo religioso, lo festivo y el disfrute del tiempo libre.
En este tiempo de crisis, hay gente en Alcalá que tiene dificultades, como mucha gente de nuestro país y del resto del mundo, pero yo creo, que este pueblo, situado en el centro neurálgico de la provincia, está preparado para superar esta situación temporal que nos inquieta.
Alcalá cuenta con un capital humano excelente y buenas vías de comunicación con la provincia, que más temprano que tarde, traerán más riqueza y prosperidad a nuestro pueblo.
Decía Albert Einstein que hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, y es la voluntad humana.
Desde esta sociedad que componemos y construimos a diario con el esfuerzo de todos, debemos poner la mejor voluntad para seguir construyendo un Alcalá digno. No caigamos en la tentación de exigir que el pueblo nos dé, sin previamente preguntarnos que podemos dar nosotros.
Segundo Acto: Vino, sentimiento, guitarra y poesía, hacen los cantares de la patria mía. Manuel Machado
Relaciono la fiesta de San Jorge con una fotografía antigua, guardada en una caja de lata y fechada en la segunda mitad de los años 40, donde mis padres, que entonces eran novios, jóvenes y felices, disfrutaban de la fiesta en la entrada principal de la parroquia de San Jorge, a salvo de la vaquilla por la altura de la balaustrada.
Buceando en mis recuerdos sobre las fiestas de Alcalá y en los primeros años de mi existencia, me vienen a la memoria, las mañanas de Diana floreada. Despertado por una música alegre y festiva, saltaba de la cama y corriendo para no perderme el espectáculo, veía pasar la banda de música, que como una pandorga, arrastraba una cola de niños bullangueros, que dando palmas, acompañaba a los músicos en su recorrido.
De San Jorge, en su vertiente festiva y hasta la edad de 11 años, que emigré con mis padres a Cataluña, mis recuerdos son pocos, salvo las celebraciones religiosas, a las que nos llevaban los profesores del Convento en conmemoración de nuestro santo patrón; Fernando Otálora, Ernesto Hinojosa, Juan Coca, Manuel Mansilla, y a las que asistíamos mis amigos de ahora y de siempre. Juan José Ruiz, Guillermo Castillo, Pepe Ríos, Jorge Rengel ó Jorgue Rajé que decimos aquí, Nicolás Vázquez, Antonio Bohórquez, Juaniqui, José Antonio Gómez, Paco Sánchez, y muchos más de mi generación. También amigas de mi niñez como Santo Ruiz, Santo Castillo e Inés Márquez Guerra.
En Barcelona, las fiestas de San Jorge, del libro y de la rosa, las disfrutaba y las vivía con alegría, acordándome también de su celebración alcalaína y contando el tiempo que faltaba para coger las vacaciones de verano.
Cuando volvía por Alcalá, a fuerza de imaginarla desde la distancia, sentía la necesidad de descubrir qué es lo que tanto me atraía de ella. Olores, colores, sabores y lugares comunes que descubres otra vez, recorriendo calles y plazas, con esa sensación tan obvia, de que eran más grandes en la niñez; el contacto con amigos, amigas y familiares, que al encontrarlos de nuevo, rememoraba con ellos el tiempo pasado.
“Cien retornos soñamos.....” que escribe Concha Zardoya
Vuelto desde Cataluña, tuve durante mucho tiempo y por los años de alejamiento, síndrome de abstinencia, de Alcalá y de sus fiestas, especialmente la de San Jorge, que me llevan a disfrutarla con una pasión doble e intensa.
Lo define Serrat cuando canta: No hay nada mas bello que lo que nunca he tenido, y nada mas amado que lo que perdí.
El retorno de los que hemos estado fuera, requiere un periodo de adaptación. Los que nos fuimos, idealizamos lo que dejamos atrás y uno se imagina que todo sigue igual a como era. La realidad es otra, se respira el mismo aire, las calles son casi iguales, pero las personas, que hemos vivido experiencias distintas, hemos cambiado; las que siguen en el mismo lugar, han evolucionado en su entorno y los que volvemos tampoco somos los mismos.
Regresar a Alcalá tras una ausencia, es rememorar lo que fue, una parte de nuestra vida. Hoy después de tantos años, he vivido más tiempo en Alcalá que en Barcelona, pero la experiencia de la emigración es algo que marca para siempre.
Mi retorno fue muy grato. Desde Cataluña y año tras año, no perdí el contacto con familiares, amigas y amigos de aquí, que hicieron que mi vuelta fuese más cómoda, y me incorporaron a su entorno, como si el tiempo no hubiese pasado.
Nuestros afectos, formados por íntimos pensamientos de cariño y simpatía, descansan sobre un entramado de complicidades, experiencias vitales compartidas, anécdotas y actitudes, que crean vínculos personales que se mantienen también, en el tiempo y en la distancia.
Con Isabel y con mi familia y amigos, he vivido y vivo, momentos vitales e inolvidables. Aprecio a muchas amigas y amigos de este pueblo y me vais a perdonar que no me extienda, en una sucesión de nombres; pero sí, mencionar momentos y lugares, que guardo entre mis recuerdos y me provocan sentimientos de cariño.
Recuerdos de tantas romerías compartidas en el Santuario y de algunas especialmente anecdóticas, como aquella que por falta de presupuesto, sólo pusimos en el cuarto, vino de Chiclana y rodajas de morcilla. O la más reciente en la que se nos heló la máquina de cerveza.
Recuerdos de los largos fines de semana, en la casa venta de Juan Igualeja. De la belleza de las puestas de sol, en las Playas del Palmar y de Zahara, y de los fines de semana en Barbate.
Recuerdos de las fiestas y cumpleaños, bajo el cielo único de Patriste, escuchando dichos antiguos de Alcalá, del que tú, Antonio Alex, eres un experto y un libro abierto.
De las muchas y buenas jornadas festivas y tertulias en el Paseo La Playa. De las ferias de Alcalá y de la provincia. Estas últimas, a las que íbamos, tiempo ha, en un seiscientos. De la piscina del Hotel ya desaparecida.
De los bailes en la Plaza Alta por las fiestas de San Jorge, del cumpleaños feliz, que hemos cantado y seguiremos cantando tantas veces, y de las fotos de grupo que nos hacemos cada año.
De los Carnavales de Cádiz y los de Alcalá, donde por único disfraz y durante mucho tiempo, llevé una bata.
De los muchos viajes realizados, como aquel de Cáceres, donde nos regalaron una botella de vino de pitarra.
De los pisos y momentos compartidos en Cádiz y de muchos más recuerdos…..
Hoy, con casi todas estas amigas y amigos, mantengo un contacto continuo y semanal. También la revolución tecnológica de las comunicaciones, nos permite mantener, una conexión virtual y casi diaria.
Al respecto, quiero citar a una persona amiga y singular, como es Andrés Moreno, eterno enamorado de Alcalá, de su gente y de su cultura, que actúa como concentrador y foco de las noticias de este pueblo, y las irradia de nuevo mediante las nuevas tecnologías, a cualquier lugar del mundo, donde haya un alcalaíno con conexión a Internet.
También, quiero dejar constancia de la labor de la concejalía de Cultura y de Eloy, técnico municipal, por su interés en informar, vía lista de correo, de los acontecimientos y actividades que se desarrollan en nuestro pueblo. Aprovecho desde aquí, para pedir a todos los alcalaínos y alcalaínas, que se impliquen y participen, en la realización de los Apuntes Históricos y de nuestro Patrimonio, y dejen constancia de lo que a todos nos interesa. Quedan muchos temas por tratar, de la historia de Alcalá que permanecen en nuestra tradición oral y en la memoria colectiva.
Lo que no queda escrito, es como si no hubiera existido.
Hace mucho tiempo que disfruto de la fiesta de San Jorge, y me parece, una de las más bonitas de Alcalá.
San Jorge, es una fiesta primaveral, de alegría vital y compartida, en el laberinto mágico de la Plaza Alta. Hermosa y mágica plaza, que con la Puerta del Sol, guarda en su memoria, el paso y las vivencias de tantas generaciones.
La fiesta y por su celebración en este recinto, tiene un componente curioso y unitario, que la hace más bella y entrañable. Al compartir el mismo espacio, todos nos sentimos más solidarios y amigos, entre conocidos y desconocidos, por encima de pequeñas ó grandes diferencias, tanto de criterio, políticas ó de competencia.
En este espacio reducido, nos concentramos por la mañana, portando pañuelos de la celebración, y después de una buena escalada por calles empinadas.
“Vamos subiendo la cuesta, que arriba mi calle, se vistió de fiesta”
Al trueno del cohete que anuncia la primera vaquilla, nerviosos y alegres, buscamos posicionarnos en el mejor lugar, bien protegidos. Desde allí, recorremos con la mirada los lances de muchachas, muchachos y no tan muchachos, que arrimándose a la vaca, tratan de impresionar con su valor, a las personas del público que las miran.
Pocas veces me he arrimado yo a la vaquilla, pero cuando lo he intentado, entre el cosquilleo en la nuca y la presión en el pecho, que entra por puro miedo, he desistido de hacerme el valiente.
Terminado el bullicio de las vacas, y ya relajados, después de haber hecho nuestra particular faena, eso sí, mentalmente y desde la barrera, pasamos por el Convento, a probar el gazpacho, por la cola del rancho de las papas con carne, ó por la filetada.
De nuevo en la Plaza, hacemos recorridos turísticos por los chiringos, parándonos a compartir rebujitos, cervezas y botellas de vino (carruas que dice mi amigo Jesús Cuesta).
Entre las fotos de grupo, para mantener una vieja tradición y dejar constancia de que estuvimos allí, nos reunimos a hablar y bailar con los amigos y con la gente que viene a disfrutar de la fiesta. Conversaciones alegres y desbordantes, que a voz en grito por el ruido de la orquesta, hace que la ronquera del día siguiente sea algo compartido.
De vez en cuando, los que tenemos hijos pequeños, y como ronda de guardia, echamos un vistazo por la guardería del Ayuntamiento.
La tarde se alarga suavemente entre risas y bailes y en algunos bares y peñas, como en la de Jorge el Pavero y otras, compartimos reuniones con amigos y conocidos, aficionados y enamorados del flamenco, que montan su juerga con cajas, cantaores y guitarras.
En estos lugares, y como siempre, encontramos un universo de artistas alcalaínos. Entre otros, a Raúl y Alejandro Perales, Antonio Ortega, Manolo Cuesta, Luis y Javier Pizarro, Alfonso Sillero, Gema Pérez, Domingo Ruiz, Antonio Herrera “El Tornillo”, José Ángel Barea, al Chechi, al Gordo y al apreciado y entrañable Joselito, que anda al quite, por si puede meter baza, con uno de sus cantes.
Alrededor de todos ellos, algunos nos animamos a echar un cantecito y a jalear con palmas y óles, a nuestras grandes figuras alcalaínas.
Figuras, como las de José García Pizarro “El Gordo” y Antonio Gómez López “El Chechi”, dos personas amigas y singulares, vecinos de la Plaza Alta, que mantienen una simpática rivalidad flamenca. Cuando los oigo cantar, con esa dignidad tan noble, me viene a la memoria la dedicatoria de Federico García Lorca a Manuel Torres “Niño de Jerez”: “que tiene tronco de faraón”.
El día va llegando a su ocaso y envueltos en la nube, que provoca el Dios Baco con su particular efecto, desandamos el camino mañanero, cuesta abajo y poquito a poco.
“Vamos bajando la cuesta, que arriba en mi calle, se acabó la fiesta”.
Al recogernos, como los mochuelos a su olivo, renovamos el rito alcalaíno de beber un caldito caliente, con huevo y yerbabuena.
Algunos descansan y esperan al día siguiente para seguir con la fiesta. Otros, los más jóvenes y marchosos, reponen fuerzas y suben hasta la verbena nocturna.
Amigas y amigos, la fiesta comienza ahora y yo termino este pregón. Solo me queda despedirme con un hasta siempre y expresar varios deseos:
Que San Jorge nos proteja a todos.
Que seamos felices.
Que los alcalaínos y visitantes, disfrutemos de estas fiestas de San Jorge y los que no puedan estar, que oigan nuestro bullicio y lo sientan desde la distancia.
Que la crisis sea un paréntesis ligero, del que salgamos reforzados.
Que nuestro desarrollo y bienestar social, no ponga en peligro las necesidades de nuestros hijos.
Que el amor, el trabajo y el conocimiento sea el faro, que guíe la vida de nuestros jóvenes y de las generaciones venideras.
Que todos, defendamos la justicia, la libertad, la tolerancia y la amistad.

¡VIVA SAN JORGE!

¡VIVA ALCALÁ!

Alcalá de los Gazules, a 17 de Abril de 2009
Tomás Acedo Alberto